Caso Resuelto

El tradicional asesinato de la bibliotecaria ha sido finalmente resuelto por dos alumnos: Bernardo Manceras de 1º ESO A y Alejandro Morales de 2º A. A continuación os presentamos las dos mejores versiones de lo que ocurrió aquella fatídica tarde.

Enhorabuena a los ganadores, y muchas gracias a todos los participantes. Estad muy atentos que se acercan nuevas oportunidades para escribir y ganar premios!

 

UN ASESINATO EN LA BIBLIOTECA, por Bernardo Mancera

"La bibliotecaria estaba sentada en su silla cuando una piedra entró por la ventana y le golpeó en la cabeza haciéndola caer violentamente. Desorientada,  tropezó con unas sillas que había allí, y aturdida en el suelo vio la puerta abrirse con un chirriante ruido.
 
El asesino se metió la mano en el chaleco y  sacó una pistola de 6mm, le disparó a sangre fría en el suelo, y soltó la pistola en la papelera.
 
El asesino siempre procedía de la misma manera en sus crímenes llevando a cabo en cada ocasión una especie de rito: acostumbraba a dejar una nota de despedida, y cortaba el pelo a sus víctimas. En esta ocasión al cortar el cabello de la bibliotecaria se cortó y manchó las tijeras. Nervioso por lo ocurrido  intentó ocultar las tijeras dentro del libro que la bibliotecaria leía, marcando curiosamente el relato “Un curioso suicidio“.
 
Al día siguiente en la biblioteca se encontraron restos de cabellos largos, lo que hace pensar en una mujer  y  una colilla manchada de carmín. 
 
La asesina fumaba  para calmarse después del crimen. Aún no había conseguido cortar la sangre del corte cuando de repente comenzó a escuchar a gente acercándose a la biblioteca. Arroja la colilla precipitadamente y echa a corrier olvidándose la pistola en la basura."
 
 
UNA OSCURA TARDE DE OTOÑO, por Alejandro Morales
 
 
"Una oscura tarde de Otoño en el instituto Valle del Sol, ocurrió un extraño suceso en la biblioteca. La bibliotecaria apareció muerta.
Tres eran los posibles sospechosos: Almudena Sandoval, profesora de este instituto, Tomás Salas, el director del centro, y por último Francisco Macías un sobresaliente estudiante de 1º de bachillerato.
Cada uno de ellos tenía sus coartadas y por ello no podían  ser acusados.
Almudena decía que estaba en su casa cocinando.
Francisco decía que estaba en clases de inglés y sus compañeros lo afirmaban.
Tomás decía que estaba en una reunión.
Pero… y si… ¿El asesino no fue solo uno? y si… ¿Hubo más de un asesino? y si… ¿Almudena no llegó a su casa esa tarde?, y si… ¿Francisco Macías no fue a clases de Inglés y como sus compañeros también odiaban a la bibliotecaria no dijeron la verdad?, y si… ¿Tomás Sala no acudió a su supuesta ‘’reunión’’?.
Esto es lo que sucedió aquella tarde: 
Al salir de la biblioteca Francisco Macías dejó la puerta abierta, por lo que la bibliotecaria que siempre se quedaba unos minutillos para recoger las cosas, se levantó con desgana y fue a cerrarla. Nadie hubiera imaginado lo que pasó a continuación. Justo cuando la bibliotecaria se encontraba en la puerta, Tomás Salas desde la ventana de su despacho arrojó con fuerza una piedra que golpeó violentamente a la bibliotecaria causándole su inmediato desvanecimiento. Fue en ese momento cuando Almudena apareció con unas tijeras de cocina que hundió numerosas veces en el cuerpo de la víctima que yacía ya sobre un enorme charco de sangre. La agresora a continuación se fumó tranquilamente un cigarro a la espera de sus cómplices. Fue entonces cuando Tomás se acercó a la mesa para escribir una nota de suicidio y  olvidó su pistola encima de una pequeña papelera. Francisco, implicado también en el suceso, colaboró para que la hipótesis del suicidio se hicera más evidente. Buscó un libro que había leído en clase, lo señaló con las tijeras usadas por Almudena en el relato  ‘’Un suicidio curioso’’. Y así fue como todos pensaron que  la bibliotecaria había decidido poner fin a su vida “rodeada de sus verdaderos amigos los libros’’. 
 
 

 

 

 

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